¿Quién fue Madame Lenormand?

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En el mundo del tarot y el esoterismo hay nombres que resuenan con un eco de misterio y fascinación. Uno de esos nombres es Madame Lenormand, una figura que dejó una huella indeleble en la historia de la cartomancia. Pero, ¿quién fue realmente esta mujer y cómo llegó a ser tan influyente?

Orfandad, conventos y clarividencia

Marie Anne Adelaide Lenormand nació el 27 de mayo de 1772 en Alençon, Normandía, Francia. Hija mayor de Jean Louis Antoine Lenormand, un exitoso comerciante de telas, y Marie Anne Lenormand, pronto tuvo una hermana y un hermano menores. Cuando Jean Louis falleció cinco años después, su viuda se volvió a casar, solo para morir poco después. Aunque el padrastro de los niños huérfanos volvió a casarse pronto, envió a sus tres hijastros lejos como parte de los preparativos para su nuevo matrimonio y familia. Aunque los apoyaba financieramente, dejó su crianza a cargo de terceros, y Marie Lenormand y su hermana menor fueron alojadas y educadas en una serie de conventos benedictinos. Su hermano, ubicado en otro lugar, se unió eventualmente al ejército francés.

Desde muy temprana edad, demostró tener un don especial para la adivinación, algo que preocupaba y asombraba a las monjas a cargo de sus cuidados. Marie tenía la capacidad de predecir qué compañeras de escuela se meterían en problemas, y según un informe, a la edad de 7 años predijo con precisión quién reemplazaría a la abadesa a cargo de un convento local. La abadesa había sido destituida, pero su reemplazo, un nombramiento que debía hacer el rey, se retrasaba. Cuando Lenormand reveló con exactitud el nombre de la dama de alta alcurnia que resultaría elegida, consolidó su temprana reputación de clarividente, algo que le valió castigos y penitencias. El tiempo le daría la razón, y las monjas quedaron tan impresionadas con la joven prodigio que mencionaron sus particulares talentos al obispo local y sugirieron que estaba dotada de poderes sobrenaturales.

En 1786, ya con 14 años, Marie suplicó a las monjas que la enviaran a París, donde ahora vivía su padrastro. El estuvo de acuerdo y encontró un trabajo para su hijastra mayor en una sombrerería. Comenzando con tareas simples de costura necesarias para crear los elaborados sombreros que usaban las mujeres de la época, Lenormand demostró ser ambiciosa e inteligente. Mientras se ganaba el afecto de su empleador y compañeros de trabajo, aprendió matemáticas y contabilidad básicas ayudada por uno de los empleados, habilidades que más tarde usaría para dirigir su propio negocio. Reconociendo su talento natural para la adivinación, comenzó a cultivarlo estudiando el arte de la profecía.

A lo largo de sus años como pupila de los conventos benedictinos había tenido acceso a bibliotecas inmensas, en las que había leído sobre la historia de la adivinación, incluyendo los oráculos griegos y romanos, los primeros profetas de los babilonios, los druidas de Europa y varios obradores de milagros. La interpretación de sueños, los horóscopos y la Cábala judía ahora se volvieron dignos de exploración. Los antiguos filósofos como Platón y Sócrates también la fascinaron porque a menudo predecían eventos e interpretaban sueños. Aunque se esforzó por aprender la quiromancia o lectura de palmas, rechazó las modas de la época como leer la borra del café o las claras de huevo, así como la lectura de cartas ocultas, como el tarot. En cambio, Lenormand desarrolló varios métodos eclécticos que complementaban su «segunda vista» innata: la capacidad de discernir verdades ocultas y predecir eventos.

Bruja librera

Al cumplir los diecisiete años, comenzó a dedicarse a las consultas de advinación. Además de ser algo corpulenta, Lenormand era de baja estatura y poco llamativa, y como mujer pragmática que era, decidió no poner sus expectativas en el matrimonio como forma de sustentarse.

Sus grandes capacidades la llevaron a una posición en la que pudo abrir una tienda en Rue de Tournon y profesionalizar su oficio. La adivinación era ilegal en Francia en ese momento, por lo que Madame Lenormand abrió una librería que le serviría de fachada para burlar la censura de las autoridades. Allí comenzó a ofrecer lecturas de cartas a la aristocracia francesa, ganándose una reputación de precisión y perspicacia. Madame Lenormand no era solo una cartomante, sino también una consejera de confianza para muchos miembros de la alta sociedad. Su capacidad para prever eventos y dar consejos certeros la convirtió en una figura muy solicitada entre la clase alta europea. Con las ganancias obtenidas de sus consultas consiguió arreglar un matrimonio muy beneficioso para su hermana, y asegurar un ascenso para la carrera militar de su hermano.

Clientes célebres y predicciones acertadas

En medio de una época tan tumultuosa en incierta para los habitantes de París como lo fue la Revolución Francesa, aumentaba la angustia e incertidumbre de la población. A continuación enumeramos algunos de sus más célebres clientes, y sus grandes aciertos adivinatorios.

  • Marie Thérèse Louise of Savoy, Princesse de Lamballe, cuyo fallecimiento prematuro en el marco de la Revolución Francesa predijo con exactitud.
  • Honoré Gabriel Riquetti, conde de Mirabeau, quien le escribió una carta desde Vincennes, en donde se encontraba encarcelado, preguntándole por su liberación.
  • Louis Lazare Hoche, líder de la Revolución Francesa, a quien auguró una carrera militar corta pero gloriosa, y una muerte anticipada por envenenamiento.
  • Charles, conde de Lefebvre-Desnouettes, quien acudió a la misma consulta con Hoche durante la toma de la Bastilla. Para Lefebvre predijo que obtendría el reconocimiento del bastón de Mariscal.
  • Durante el Reino del Terror recibió una visita de Maximilien Robespierre, Jean-Paul Marat, Louis Antoine de Saint-Just. Se dice que al leerles las palmas de las manos, y luego de una tirada de cartas, Lenormand estaba tan temerosa de estas personas que no quiso adivinarles la suerte. Los hombres insistieron y ella accedió, pero se burlaron con incredulidad y la mandaron a encarcelar. Fue estando presa que sus predicciones se cumplieron, primero con el asesinato de Marat, y luego con la ejecución de Robespierre y Saint-Just.
  • Predijo la muerte en batalla de su propio hermano, mucho antes de que le llegara la correspondencia oficial informándole del hecho.
  • Bertrand Barère de Vieuzac, político y periodista francés que formó parte de la Revolución Francesa del Reino del Terror, pasó muchos años preso, escapó, vivió otros tantos años en clandestinidad durante los cuales fue designado a un cargo político que no pudo desempeñar a causa de su destierro, fue indultado por Napoleón y luego nuevamente desterrado de por vida durante la restauración de los Borbones.
  • Madame Thérésa Tallien, aristócrata, socialité y esposa de un noble francés, la consultaba todas las semanas. Luego de que su esposo muriera en la guillotina, Madame Tallien fue apresada junto con quien luego sería la emperatriz Josefina.
  • Paul François Jean Nicolas, vizconde de Barras, aristócrata francés que la mandaba a buscar con un carruaje para llevarla al palacio de Luxemburgo. Se rumorea que fue el artífice de la unión entre Napoleón y Josefina.
  • Napoleón Bonaparte y su esposa Josefina. La emperatriz Josefina solía consultar regularmente a Madame Lenormand por consejo y orientación, para pedirle que interpretara los sueños del Emperador y que predijera los resultados de los planes de éste. Se dice que Lenormand predijo la ascensión y caída de Napoleón, el fracaso de la campaña en Rusia así como el divorcio de Josefina. Se dice que debido a este vaticinio fue mandada a llamar por Joseph Fouché, quién le preguntó de manera burlona si había visto en sus cartas la encarcelación que le aguardaba. Madame se puso a tirar las cartas en la misma mesa del ministro de policía, y replicó a su burla diciendo que su segunda encarcelación no iba a durar mucho, y que iba a ser liberada por el sucesor de Fouché. Cosa que sucedió al pie de la letra.
  • Otro notable cliente suyo fue el zar Alejandro I de Rusia, quien también buscó el consejo de Lenormand durante su reinado.

Bruja escritora

Lenormand también fue una autora prolífica, y escribió varios libros sobre astrología, numerología y otros temas esotéricos. Además, se dice que fue una activista política y una defensora de los derechos de las mujeres, lo que la llevó a ser encarcelada otras tantas veces durante 1774, 1803 y 1809. Algunos de sus títulos publicados fueron:

  • Les souvenirs prophétiques d’une sibylle sur les causes secrétes de son arrestation (Los recuerdos proféticos de una sibila sobre las causas secretas de su arresto), París, 1814, 592 páginas.
  • Anniversaire de la mort de l’impératrice Josephine (Aniversario de la muerte de la emperatriz Josefina), 1815.
  • La sibylle au tombeau de Louis XVI (La sibila en la tumba de Luis XVI), 1816.
  • Les oracles sibyllins ou la suite d es souvenirs prophétiques (Los oráculos sibilinos o la continuación de los recuerdos proféticos), París, 1817, 528 páginas.
  • La sibylle au congrès d’Aix-la-Chapelle (La sibila en el Congreso de Aix-la-Chapelle), 1819, 316 páginas.
  • Mémoires historiques et secrets de l’impératrice Joséphine, Marie-Rose Tascher-de-la-Pagerie, première épouse de Napoléon Bonaparte (Memorias históricas y secretas de la emperatriz Josefina, Marie-Rose Tascher-de-la-Pagerie, primera esposa de Napoleón Bonaparte), París, 1820, 556 páginas.
  • Mémoire justificatif présenté par Mlle Le Normand (Memoria justificativa presentada por Mlle Le Normand), 1821, 20 páginas.
  • Cri de l’honneur (Grito del honor), 1821, 18 páginas.
  • Souvenirs de la Belgique – Cent jours d’infortunes où le procès mémorable (Recuerdos de Bélgica – Cien días de infortunio y el proceso memorable), 1822, 416 páginas.
  • L’ange protecteur de la France au tombeau de Louis XVIII (El ángel protector de Francia en la tumba de Luis XVIII), 1824.
  • L’ombre immortelle de Catherine II au tombeau d’Alexandre Ier (La sombra inmortal de Catalina II en la tumba de Alejandro I), 1826.
  • L’ombre de Henri IV au palais d’Orléans (La sombra de Enrique IV en el Palacio de Orleans), 1830, 107 páginas.
  • Le petit homme rouge au château des Tuileries (El hombrecito rojo en el Palacio de las Tullerías), París, 1831, 107 páginas.
  • Manifeste des dieux sur les affaires de France (Manifiesto de los dioses sobre los asuntos de Francia), 1832, 60 páginas.
  • Arrêt suprême des dieux de l’Olympe en faveur de Mme. la duchesse de Berry et de son fils (Decreto supremo de los dioses del Olimpo a favor de la duquesa de Berry y su hijo), 1833, 144 páginas.

La baraja «Petit Lenormand»

Pero quizás la contribución de Madame Lenormand que más ha impactado al mundo del esoterismo sea la baraja de tarot que lleva su nombre. La Baraja Lenormand, también conocida como el «Petit Lenormand», consta de 36 cartas, cada una con su propio conjunto de símbolos e imágenes. A diferencia de otras barajas de tarot, las cartas Lenormand se centran más en la vida cotidiana y las situaciones concretas del día a día, lo que las hace especialmente útiles para las lecturas de adivinación.

Madame Lenormand murió en 1843, pero su legado perdura. Sus cartas siguen siendo una herramienta popular para la adivinación, y su vida sigue siendo objeto de fascinación e intriga. A través de su trabajo, Madame Lenormand demostró que el tarot puede ser una forma de empoderamiento y autoconocimiento, una lección que sigue siendo relevante hoy en día.

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Fuentes

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